Pese al aumento del estacionamiento regulado y la creación de puntos de recarga eléctrica, existe un déficit de parkings disponibles en las principales ciudades de España. Esta escasez se ve agravada por las crecientes restricciones a la movilidad y la proliferación de los SUV y otros vehículos de grandes dimensiones. Como resultado, la búsqueda de aparcamiento en el centro de Granada, Madrid o Bilbao es una ‘odisea’ para los conductores.
En concreto, la falta de estacionamientos es uno de los mayores desafíos de la movilidad urbana. La dificultad para encontrar una plaza libre se explica por el crecimiento insostenible del parque móvil durante la última década, un fenómeno que se acentúa por una regulación local cada vez más severa que limita tanto las zonas como el tiempo de permanencia.
Con la introducción de las restricciones basadas en la etiqueta ambiental, España se ha equiparado a países como Francia, Alemania o Dinamarca, plantando cara a las emisiones contaminantes. Sin embargo, un efecto colateral de esta medida ha sido el aumento de las complicaciones para circular y acceder al aparcamiento existente en las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), sin que el revulsivo de los parkings disuasorios o park and ride haya actuado como un contrapeso eficaz.
Por otra parte, el auge de los SUV y otros modelos de masa y altura similar ha subrayado otro problema endémico de la movilidad patria: la disparidad entre el tamaño de las plazas de aparcamiento y las dimensiones de los nuevos vehículos. Este desequilibrio está detrás del tráfico de agitación y del aumento de roces y colisiones en zonas de estacionamiento.
Por otra parte, el vandalismo y los robos en garajes y aparcamientos públicos muestran una tendencia alcista en el territorio nacional. Barcelona, Madrid y Sevilla son las ciudades más afectadas por este tipo de delitos.